Las embarazadas que trabajan por la noche o durante muchas horas tienen mayor riesgo de aborto espontáneo y parto prematuro

Las mujeres embarazadas que trabajan por la noche o durante muchas horas tienen mayor riesgo de aborto involuntario o prematuro, en comparación con aquellas que tienen un trabajo diurno, según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá), que ha sido publicado en el American Journal of Obstetrics & Gynecology.

En concreto, según el artículo, en el que se han analizado los resultados de 62 estudios publicados previamente que incluyeron un total de 196.989 mujeres, las embarazadas que trabajaban por la noche tuvieron 21% más probabilidades de tener partos prematuros y un 23% de abortos espontáneos.

Asimismo, trabajar más de 40 horas a la semana también se asoció a un riesgo un 38% más alto de aborto espontáneo y a un riesgo 21% mayor de parto prematuro, en relación con las que trabajaban menos. Al mismo tiempo, las largas horas de trabajo también estaban relacionados con un riesgo un 43% más alto de tener un niños con bajo peso y con 16% más probabilidades de que los recién nacidos fueran pequeños respecto su edad gestacional.

Del mismo modo, en comparación con las mujeres que trabajan turnos diurnos fijos durante el embarazo, las mujeres que trabajan turnos rotativos tienen 13% más probabilidades de parto prematuro y 18% más probabilidades de tener un niño de bajo peso. Además, también tuvieron 19% más probabilidades de presentar hipertensión durante el embarazo, y 75% más probabilidades de desarrollar preeclampsia.

«Si las circunstancias lo permiten, evitar el trabajo por turnos y las largas horas de trabajo (más de 40 horas por semana) pueden mejorar los resultados del embarazo. Sin embargo, cuando esto no sea posible, es importante que se centren en otros aspectos de su vida que también pueden afectar la salud prenatal como, por ejemplo, realizar ejercicio, dormir lo suficiente y tomar alimentos nutritivos para mejorar la salud prenatal», concluyen los autores.

Fuente: Am J Obstet Gynecol. 2019 Jul 2. pii: S0002-9378(19)30884-1. doi: 10.1016/j.ajog.2019.06.051.